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martes, 7 de febrero de 2017

8.3. Una deficiente industrialización

8.3. UNA DEFICIENTE INDUSTRIALIZACIÓN: LA INDUSTRIA TEXTIL CATALANA, LA SIDERURGIA Y LA MINERÍA
España accede al proceso industrializador mal y tarde porque llegar a un proceso de revolución industrial, al menos en su primera fase, suponía el desarrollo de una revolución agraria que nunca se dio en el país. Teóricamente los beneficios obtenidos del sector primario financiarían la industrialización pero, al estar el campo controlado por una burguesía poco emprendedora y una nobleza todavía de mentalidad rentista, será el Estado el que deba financiar el proceso industrializador, bien con sus escasos fondos o bien legislando a favor de la entrada de capitales extranjeros.
Sin duda, el fracaso del Revolución industrial española se basó en la escasa capacidad productiva de las manufacturas tradicionales; en la inexistencia de un mercado nacional con buenas comunicaciones y en la escasez de capitales españoles que, en una gran parte, se destinaron a comprar las tierras desamortizadas.
LA INDUSTRIA TEXTIL CATALANA
Antes de 1830 el único sector que puede considerarse algo industrializado es el textil centrado en Cataluña, de larga tradición en el tratado de la lana e implicado con el algodón desde el último tercio del XVIII. Las empresas se constituían con capital autóctono y eran de tamaño mediano.
Es en Cataluña la iniciativa empresarial de la burguesía hará llegar las primeras máquinas de hilado inglesas  y donde por vez primera se instalan motores de vapor. De 1830 a 1850 experimentará una gran modernización técnica, un ejemplo será la fábrica Bonaplata en Barcelona, aunque también serán centros importantes Sabadell y Tarrasa.  A mitad de siglo representaba el 60% del sector industrial.
El área catalana recibió apoyo constante del Estado mediante leyes arancelarias que impidieran la entrada de algodones ingleses y franceses y estableciendo el monopolio de venta de algodón catalán no sólo en el resto del país sino en las Antillas españolas. De ahí que la pérdida de Cuba provocara una movilización seria de la burguesía catalana contra el gobierno central.
A esa industria textil catalana se asocia otra de carácter químico para los tintes que evoluciona hacia la producción de cementos. Asociada a la textil nace también la industria papelera catalana.
 LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA
La industrialización española fue lenta y tardía, se localizó fundamentalmente en  Cataluña y en el norte de  España y su desarrollo estuvo muy ligado a las explotaciones mineras. Además la pérdida de las colonias americanas eliminó unos mercados exclusivos, y privó a la industria de materias primas baratas.
La industria siderúrgica se estableció cerca de las zonas mineras, razón por la cual se localizó principalmente en el norte de España. Hubo algunas plantas en:
·         Málaga (1830-60) pero como no había carbón mineral, recurrían al vegetal mucho más caro. Vivió su apogeo durante las Guerras Carlistas en el Norte.
·         En Asturias (1850-70) las cuencas de Mieres o Langreo no progresaron por carbón de baja calidad.
·         Y, por último, en Vizcaya, donde la familia Ybarra fundó la empresa de Altos Hornos de Vizcaya en 1882.

LA MINERÍA
Los  recursos mineros se habían explotado desde la antigüedad. España era rica en reservas de hierro, plomo, cobre, mercurio y cinc. Con la llegada de la revolución industrial tales recursos eran una riqueza potencial que no se utilizaban por la escasez de iniciativas empresariales y de capitales españoles. Finalmente, la Ley de Minas de 1868 facilitó la llegada de capitales extranjeros que se hicieron pronto con el control de la mayoría de las explotaciones importantes (Río Tinto Gulf Company, Franco-Belge des Mines de Somorrostro, etc.). Con el tiempo, sería el hierro vizcaíno el mineral más exportado. El carbón asturiano y leonés, de baja calidad, era insuficiente y sólo se vendió en el mercado interior.
Las minas, desde el siglo XVI eran propiedad del Estado:
            * Las más productivas eran explotadas por el Estado, se llamaban minas reservadas.
            * Las otras, se cedían a particulares por un tiempo eran las no reservadas.
Tras la nueva ley de 1868 se procede a la venta de la minas no reservadas a particulares, que se convertían en particulares a perpetuidad, a cambio de un canon anual. Algunas reservadas fueron también vendidas, como las de Riotinto (cobre); otras como Almadén (mercurio) continuaron siendo propiedad del Estado (la explotación se cedió a la compañía Rothschild).
 El carbón fue la fuente de energía básica de la Primera Revolución Industrial. Se concentraba en Asturias y León, pero era escaso, caro y de baja calidad.




domingo, 5 de febrero de 2017

8.2. Una agricultura protegida y estancada

8.2. UNA AGRICULTURA PROTEGIDA Y ESTANCADA: LOS EFEECTOS DE LAS DESAMORTIZACIONES; LOS BAJOS RENDIMIENTOS.
En economía, el siglo XIX y comienzos del XX, es la etapa de la industrialización y el de la nueva sociedad burguesa capitalista, especialmente en Gran Bretaña, Francia, Alemania y Bélgica. En España las transformaciones fueron más limitadas por su crecimiento lento y su atraso.
La agricultura era la actividad económica más importante, las dos terceras partes de la población activa trabajaban en el campo y, esta actividad, generaba más de la mitad de la renta nacional. Era la única que podía contribuir a la industrialización por lo que había que cambiar el sistema de propiedad del Antiguo Régimen e introducir innovaciones técnicas, de cultivos y de gestión.
Los efectos de las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz
Como ya hemos estudiado, la desamortización es la nacionalización de bienes raíces de propiedad colectiva (eclesiástica o civil) y posterior venta en subasta. Los bienes colectivos se convierten en propiedad privada de libre uso y disposición. Se trataba de hacer de la tierra una mercancía de propiedad privada. Como consecuencia de las desamortizaciones se pusieron en venta la mitad de las tierras cultivables pero, no con un fin social, sino para disminuir la deuda pública.
Desamortización de Mendizábal 1837: fue básicamente eclesiástica. Las compras fueron realizadas por la burguesía de negocios madrileña y burguesía agraria. No fue una reforma agraria porque sólo sirvió para que los grandes latifundistas y medianos propietarios ampliaran sus propiedades. La Iglesia perdió gran parte de sus tierras y fuentes de riqueza y el diezmo se suprimió en 1837. 
Muchos historiadores opinan que se desvió, hacia la compra de tierras, los capitales acumulados que pudieran haber sido invertidos en la industrialización y ferrocarril. 
Desamortización de Madoz 1855: elimina la propiedad comunal municipal  y lo que quedaba de la eclesiástica. La eliminación de la propiedad comunal llevó a un agravamiento de la situación económica del campesino que aprovechaba esas tierras.
  • En conjunto se creó una nueva oligarquía terrateniente por fusión entre la antigua aristocracia feudal y la nueva burguesía urbana. Se mantuvo la dualidad latifundio-minifundio y no se creó una clase media rural.
  • Las desamortizaciones no modificaron sustancialmente la estructura de la propiedad, en general, no hubo concentración ni dispersión, tan sólo cambio de propietarios.
  • Lo que si parece probado es que se aumentó la superficie cultivada y mejoró la productividad para satisfacer la demanda creciente de alimentos, derivada del aumento de población.

UNA AGRICULTURA DE BAJOS RENDIMIENTOS. 
La agricultura en España se basaba en la trilogía mediterránea y en las leguminosas. De todos los productos, el trigo fue el producto más importante.
- Descendió de la cabaña ganadera y los pastos fueron sustituidos por cultivos.
- Aumentó la especialización regional: maíz y patata en el norte. Viñedos , cereales y vid en el resto y se empezaron a exportar: aceite, vino y cítricos.
- La política comercial fue muy proteccionista para reservarse el mercado nacional, y los precios fueron altos por falta de competencia.
- La agricultura estuvo estancada: no liberaba mano de obra para la industria y, al no tecnificarse, no permitía una acumulación de rentas para que el campesinado comprara productos fabriles. La agricultura fue un lastre para los otros sectores productivos.



viernes, 3 de febrero de 2017

8.1. El lento crecimiento de la población en el siglo XIX

8. PERVIVENCIAS Y TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS EN EL SIGLO XIX: UN DESARROLLO INSUFICIENTE
8.1.1. UN LENTO CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN: ALTA MORTALIDAD; PERVIVENCIA DE UN RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ANTIGUO; LA EXCEPCIÓN DE CATALUÑA
España  tenía en 1800 en torno a 11.000.000 de habitantes de los que sólo un 6% residía en ciudades de entre 50.000 y 150.000 habitantes. En 1900 la cifra sube hasta los 18.600.000, con un crecimiento menor al de la mayoría de los países del continente y concentrado entre 1821-1860 pues en los últimos cuarenta años del XIX se frena por razones internas y una emigración masiva al exterior. Es decir, la modernización demográfica del país se aplaza hasta el siglo XX pues el XIX está lleno de epidemias de cólera, crisis de subsistencia y dietas poco variadas mezclado con la falta de higiene y escasa aplicación de adelantos médicos. El cambio demográfico queda cuantificado en 1930: 23.600.000 de habitantes. Son tasas equiparables y superiores a las europeas pero muy centradas en Madrid, Barcelona y Vizcaya con lo que el país no dejó de ser un territorio despoblado mientras la emigración a América se incrementa en el primer tercio del XX.
·    La tasa de natalidad era de las más elevadas de Europa, la segunda más alta por detrás de Rusia, pero la población no crecía por la elevada mortalidad. La esperanza de vida no llegaba a los 35 años por las siguientes causas:
o  Permanentes crisis de subsistencias a lo largo del siglo XIX, al menos doce, por escasez de trigo. Las malas condiciones climáticas, unidas a una agricultura atrasada y a un deficiente sistema de transportes no permitían que la alimentación básica llegara a todas las poblaciones.
o   La segunda causa de mortalidad fueron las epidemias, pese a que la peste bubónica había desaparecido prácticamente en el siglo XVIII, eran frecuentes el cólera, tifus o la fiebre amarilla.
o También enfermedades endémicas como la tuberculosis, la viruela, el sarampión, la escarlatina o la difteria, hicieron estragos entre una población mal alimentada.
·   El régimen demográfico era antiguo debido, como acabamos de explicar, a las altas tasas de natalidad y a las altas tasas de mortalidad, lo que explica que apenas existiera un aumento de la población. Hasta el siglo XX no se iniciará en España la transición demográfica que experimentará la mayoría de Europa a partir de la Revolución industrial. Esto supuso: primero un incremento acerado de la población debido a la caída de la mortalidad pero a una natalidad que se mantiene muy alta; y una segunda fase en la que esta última disminuye rápidamente y por la que se entra en un régimen demográfico moderno.

·      Cataluña fue una excepción porque industrialmente estaba a la cabeza de España y, así, va a iniciar su transición al régimen demográfico moderno como en el resto de Europa. De 1787 a 1900 la población aumentó un 145%, sólo por debajo de Gran Bretaña. 

jueves, 2 de febrero de 2017

7.4. La pérdida de las últimas colonias y la crisis del 98

7.4. LA PÉRDIDA DE LAS ÚLTIMAS COLONIAS Y LA CRISIS DEL 98. LA GUERRA DE CUBA Y CON ESTADOS UNIDOS; EL TRATADO DE PARÍS; EL REGENERACIONISMO.
7.4.1. LA PÉRDIDA DE LAS ÚLTIMAS COLONIAS Y LA CRISIS DEL 98. LA GUERRA DE CUBA Y CON ESTADOS UNIDOS.
El final del Imperio colonial español se produjo en 1898 tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas como consecuencia del desarrollo de movimientos independentistas en las colonias y de la implicación de los EEUU en su apoyo, lo cual llevaría a la guerra hispano-norteamericana y a la derrota española. Las causas fueron:
- Tras la Paz de Zanjón, que puso fin a la primera guerra de independencia (1868-1878) no se ponen en práctica las reivindicaciones políticas de los cubanos recogidas en el Tratado de paz firmado entre Martínez Campos y los insurgentes cubanos. Estos se dividen en: autonomistas, que optan por la vía política para la obtención de sus reivindicaciones;  independentistas que o bien se exilian en EEUU o resisten en Cuba hasta su aplastamiento en la llamada Guerra Chiquita (1879).
- En la década de los años 80 se recortan las competencias del gobierno colonial, lo cual lleva al aumento del número de independentistas.
- En 1893 Antonio Maura ve fracasar su Plan de Reformas Coloniales que pretendía la concesión de la autonomía política a la isla de Cuba. Para los sectores españolistas más intransigentes autonomía e independencia significaban lo mismo. Esta actitud provocó que la mayoría de los autonomistas cubanos se pasaran a las filas del independentismo.
El 24 de febrero de 1895 se produce el llamado Grito de Bayre, proclama independentista que marca el comienzo de la sublevación. Desde sus bases en EEUU y el Caribe se desplazan a Cuba los líderes independentistas: José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo.
Comienza la  guerra de independencia que se desarrolla en varias fases:
1. El gobierno envía al general Martínez Campos a sofocar la sublevación y a asegurar el control de centros productores, ciudades y vías de comunicación. Se encuentra con una grave situación: o extensión de la guerrilla o problemas logísticos para abastecer a las tropas  o escasez y mal estado del material  o escaso apoyo entre la población
2. Como respuesta el gobierno envía al general Weyler, partidario de la línea dura, que procede al endurecimiento de la disciplina dentro del ejército y de la represión contra los insurgentes. Los fusilamientos y las concentraciones forzosas de campesinos para que no apoyen a la guerrilla provocan las protestas internacionales.
3. La falta de resultados y la vuelta de Sagasta al poder lleva al envío del general Blanco y a la búsqueda de soluciones políticas: se extiende el derecho de sufragio en la isla y se constituye el primer gobierno autónomo el 1 de enero de 1898. Pero ese mismo mes atracaba en el puerto de La Habana el buque de guerra americano Maine. El gobierno americano acusó al español de su hundimiento, que constituyó en desencadenante del conflicto con los EEUU.
Los precedentes de la guerra contra los EEUU se encuentran en:
 - Los políticos norteamericanos que pedían la anexión de la isla. Primaban también los intereses económicos de la America Sugar Refining Company.
- El hecho de que Cuba estuviera en la órbita económica de los EEUU (principal exportador e importador de la isla)
- Las campañas de la prensa sensacionalista americana que buscaba crear un estado de opinión favorable a la guerra con España.
- La falta de apoyos internacionales de España, potencia en decadencia en el contexto internacional de la época.
 La explosión (accidental, según las últimas investigaciones) del Maine supuso el desencadenante porque sirvió para desatar la campaña de prensa que animaría a los congresistas a aprobar la declaración de guerra.
 El desarrollo de la guerra fue rápido dada la enorme diferencia de fuerzas: se enviaron las flotas del Atlántico y del Pacífico a una destrucción segura frente a la superior armada americana.
El otro escenario colonial se va a desplazar a las Islas Filipinas y a su riqueza en tabaco y azúcar, cuya explotación se intentó fomentar, sobre todo a partir de la Restauración. También allí habían aparecido movimientos nacionalistas, por lo que en 1896 estalla una revolución independentista. Los americanos se vuelven a presentar como sus libertadores y, al igual que en Cuba, la flota estadounidense derrota a España en Manila.
7.4.2. EL TRATADO DE PARÍS.
El final de la guerra, conocida como Guerra de los Cien Días,  viene marcado por la Paz de París (10-XII-1898) en la cual los EEUU imponen la independencia de Cuba y la renuncia a Puerto Rico y Filipinas:
- Cuba se convierte en un estado independiente bajo la órbita de los EEUU.
- Puerto Rico es anexionado a los EEUU.
- Filipinas se convierte en una colonia de los EEUU.
 Desaparecida la flota, se venden los archipiélagos de las Marianas, islas Carolinas y Palaos a Alemania en 1899.
7.4.3. EL REGENERACIONISMO.

Como consecuencia de la rápida derrota frente a los EEUU:
- Se criticó severamente la torpeza de los gobernantes; pero no se puso en tela de juicio al sistema político.
- El ejército acusa a los políticos de la mala situación económica  y de la pérdida del imperio colonial. Entre los oficiales se generaliza el sentimiento patriótico y conservador. Reivindican el viejo intervencionismo militar.
- La economía española fue perjudicada por la pérdida de los mercados coloniales; pero fue beneficiada por la repatriación de los capitales que estaban invertidos en Cuba, lo que hizo posible el desarrollo de la banca y la industria textil catalana.
- Se produjo una crisis de la conciencia nacional que veía en el atraso la causa de todos los males que afectaban a España, lo que llevó a la creación de una corriente política que pretendía la regeneración de la vida española: el regeneracionismo. 

El regeneracionismo surge con la crisis del 98. Parte de considerar viejo y enfermo al sistema de la Restauración. La mayoría de la clase media española no se siente representada en una oligarquía. Ministros del Partido Conservador como Silvela o Maura, aceptaban la validez del mismo aunque criticaban sus aspectos más negativos. Otros, al margen del sistema como Joaquín Costa lo rechazaban en su totalidad. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

7.3. Los éxitos políticos de la Restauración

7.3. LOS ÉXITOS POLÍTICOS: ESTABILIDAD Y CONSOLIDACIÓN DEL PODER CIVIL; LA LIQUIDACIÓN DEL PROBLEMA CARLISTA; LA SOLUCIÓN TEMPORAL DEL PROBLEMA DE CUBA
7.3.1. LOS ÉXITOS POLÍTICOS: ESTABILIDAD Y CONSOLIDACIÓN DEL PODER CIVIL.
El reinado de Alfonso XII llamado “El Pacificador” y que va a morir a la temprana edad de 28 años, consolida el sistema de turno de partidos ideado por Cánovas. Salvo de 1881 a 1884, fechas en las que gobernó el Partido Liberal, el gobierno lo va  a ejercer prácticamente todo el tiempo el Partido Conservador, fiel siempre a un objetivo: conseguir el orden social que tanto quería una amplia clase burguesa, temerosa de los desórdenes del periodo anterior y de la radicalización de la sociedad desde el auge del pensamiento obrero.
Como hemos visto, se trataba de un sistema fraudulento pero que, gracias a sus tres pilares, consiguió dar estabilidad al país. Estos eran: el rey; la constitución moderada de 1876 y  el bipartidismo
Durante la Restauración se consolidó en España el liberalismo y sus instituciones bajo la hegemonía de una burguesía conservadora: 
- Se pacificó el país acabando con la revolución cantonalista, heredada de la I República. 
- Se neutralizó el movimiento separatista cubano.
- Se puso fin a la última guerra carlista.
También fue una época de bonanza económica ya que se mejoró la industria gracias a la construcción del ferrocarril y en el campo se dieron buenas cosechas.
7.3.2. LA LIQUIDACIÓN DEL PROBLEMA CARLISTA.
También hemos estudiado cómo la tercera guerra carlista se inicia durante el breve reinado de Amadeo I de Saboya, entre 1872 y 1876. El conflicto llega a su fin en 1876 debido al desgaste de las tropas carlistas (eran hasta cuatro veces inferiores en número)  y a la mayor capacidad del ejército, que acabará entrando en Estella y tomando Montejurra en 1876, ambos, bastiones del carlismo. 
Los soldados carlistas que depusieron sus armas pudieron incorporarse al ejército y mantener todas sus condecoraciones. En 1876, una ley abolía los fueros  en el País Vasco por lo que Canóvas pactó un primer acuerdo económico allí dando cierta libertad económica a la región y permitiendo a las autoridades locales recaudar ellos mismos sus impuestos. La consecuencia será un gran crecimiento económico e industrial en la región lo que la condujo a ser una de las más avanzadas del país.
7.3.3. LA SOLUCIÓN TEMPORAL DEL PROBLEMA DE CUBA.
La larga guerra en Cuba había sido uno de los mayores problemas de la anterior etapa, es por ello por lo que se decide reforzar las tropas españolas y enviar al general Martínez Campos con más de 25.000 hombres. Este general conseguirá, en 1878, acabar con el conflicto mediante la Paz de Zanjón. En ella, ofrecía mejorar las condiciones políticas y administrativas de la isla y concedía una amplia amnistía a los cubanos insurrectos y a los desertores españoles. 
La paz no otorgó las dos grandes reivindicaciones de los insurrectos cubanos: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud en la isla. 
Decimos que fue una solución temporal porque las medidas no contentaban a nadie, de hecho al poco tiempo estalló una nueva revuelta conocida como Guerra Chiquita (1879), reducida fácilmente por las tropas españolas, y, en 1895, la definitiva guerra de independencia cubana.



lunes, 30 de enero de 2017

7.2. La oposición al sistema

7.2. LA OPOSICIÓN AL SISTEMA: EL MOVIMIENTO REPUBLICANO. CATALANISMO, NACIONALISMO VASCO Y REGIONALISMO GALLEGO. EL MOVIMIENTO OBRERO.

7.2.1. EL MOVIMIENTO REPUBLICANO.

Los partidos republicanos quedaron excluidos del sistema político de la Restauración. Dentro del partido republicano había profundas diferencias entre los federalistas (Pi Y Margall) y los unitarios (Salmerón). Los primeros recibieron más apoyo de las clases populares. Todos obtuvieron en las elecciones representación parlamentaria, aunque siempre escasa y en su mayoría en las ciudades, donde el caciquismo era más limitado al igual que el fraude electoral.

7.2.2. CATALANISMO.

En el contexto del Romanticismo de los años treinta, ya había empezado en Cataluña un movimiento literario y cultural, conocido como Renaixença, que pretendía recuperar la lengua y la cultura catalana.
El catalanismo surge en el contexto de la Restauración, como una reacción frente al carácter centralista del sistema político, poco sensible a las peculiaridades de los distintos territorios en España. Su principal representante fue Valentí Almirall, autor de la obra Lo Catalanisme (1886), en el que defendía la lucha por la autonomía política en Cataluña y la defensa a ultranza de las señas de identidad catalanas. En 1891, varias asociaciones se une para crear la Unió Catalanista en Manresa y allí se aprueban las bases para la Constitución Regional Catalana, más conocida como Bases de Manresa, es decir, el acta de nacimiento del nacionalismo catalán.
El secretario de esas bases, Prat de la Riba, partidario de participar en el sistema político de la Restauración, impulsó en 1901 la creación de la Lliga Regionalista Catalana, un partido conservador que aspiraba a la autonomía de Cataluña y que contaba en sus bases con amplios sectores de las clases media y alta catalana.

7.2.3. NACIONALISMO VASCO.

A diferencia de Cataluña o Galicia, el nacionalismo vasco no podía basarse en recuperar una lengua o cultura pues el euskera no tenía tradición literaria y sólo se hablaba en el campo. Su origen estaría en la rápida industrialización de Vizcaya, especialmente en la siderurgia y en la llegada masiva de inmigrantes de todas partes de la Península a trabajar en ella. También en la abolición de los fueros tras la guerra carlista.
El nacionalismo vasco comienza a rechazar a los maketos, o españoles no vascos que acudían a trabajar a la industria y empieza a idealizar el pasado vasco y su sociedad tradicional católica y rural. En 1894, Sabino Arana funda el Partido Nacionalista Vasco, PNV, de raíces carlistas y claramente conservador, cuyo lema era “Dios y ley vieja”. No va a recibir, al principio, el apoyo de la burguesía industrial.

7.2.4. REGIONALISMO GALLEGO.

Igual que en Cataluña, el regionalismo gallego surgió en el contexto del Romanticismo y se llamó O Rexurdimento. También inició su andadura durante la Restauración y, en 1889, Murguía (esposo de Rosalía de Castro) funda la Asociación Regionalista Galega aunque con un desarrollo mucho más lento y menos arraigo social que en Cataluña o el País Vasco, debido en gran parte al atraso económico de esta región.

7.2.5. EL MOVIMIENTO OBRERO.

Muchas asociaciones obreras, cada vez más numerosas gracias a la industrialización, se reunían en la clandestinidad hasta el gobierno liberal de Sagasta en el que poco a poco fueron saliendo a la luz hasta ser definitivamente legalizadas en 1887. Los movimientos socialista y anarquista se fueron configurando por separado:
-       En 1879 el tipógrafo Pablo Iglesias funda en la clandestinidad el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y en 1888 la Unión General de Trabajadores, UGT. Ambos fueron menos numerosos que los grupos anarquistas. El programa político era: 
o   La abolición de clases.
o   La transformación de la propiedad individual en propiedad social.
o   La posesión del poder político por la clase trabajadora.
El PSOE asistió a todos los congresos de la Segunda Internacional que establecería el 1 de mayo como día del obrero y cuya principal reivindicación era la jornada de ocho horas.

En 1864, un jesuita llamado Antonio Vicent fundó el primer Círculo Católico de Obreros en Manresa, fue un precedente de los sindicatos católicos. En 1891, el Papa León XIII publica una enciclica, Rerum novarum, en el que se expresaban los derechos sociales y la posición de la Iglesia ante la realidad de los obreros tras la revolución industrial. Los sindicatos católicos fueron menos numerosos que los marxistas o anarquistas.

jueves, 26 de enero de 2017

7.1.La restauración Borbónica. El sistema canovista

BLOQUE 7. LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA: IMPLANTACIÓN Y AFIANZAMIENTO DE UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO (1874-1902)
7.1.1. TEORÍA Y REALIDAD DEL SISTEMA CANOVISTA: LA INSPIRACIÓN EN EL MODELO INGLÉS.
La Restauración es el periodo que se extiende entre 1875, tras el Sexenio Democrático, y 1931, proclamación de la II República. La primera etapa corresponde al reinado de Alfonso XII, y  la regencia de María Cristina de Habsburgo. El periodo se caracteriza por un alejamiento de los militares de la vida política, una estabilidad propiciada por la nueva Constitución de 1876 y la alternancia pacífica en el poder de dos partidos políticos. Sin embargo, en la práctica, el dominio recae en una élite política que se mantiene en el poder gracias a la manipulación electoral y  el caciquismo.
La I República concluyó de hecho con el golpe del general Pavía, que disolvió las Cortes  en enero de 1874 y estableció un gobierno provisional  encabezado por el general Serrano, en realidad una dictadura. En diciembre el príncipe Alfonso firmaba el  Manifiesto de Sandhurst,  que ofrecía una monarquía dialogante y constitucional. Cánovas y el futuro rey querían un regreso pacífico de la monarquía y sin intervención militar. Pero el general Martínez Campos encabezó un alzamiento en Sagunto y proclamó rey a Alfonso XII. Se formó un gobierno provisional dirigido por Cánovas del Castillo. A los pocos días, en enero de 1875, entraba  Alfonso en España  y se producía la restauración de los Borbones.            

El modelo político de Cánovas era el británico: se basaba en la existencia de dos grandes partidos que se turnaran en el poder. Ambos debían aceptar pasar a la oposición si perdían la confianza del rey o del parlamento, y respetar la obra legislativa de sus predecesores.
El régimen de la Restauración fue muy conservador, tanto en el terreno político como sobre todo en el social y económico. La corona había sido restablecida por políticos conservadores, hombres de negocios y mandos militares. Todos ellos compartían intereses comunes: defensa del orden social y la propiedad, el rechazo de fórmulas republicanas que identificaban con la anarquía, y la unidad de la patria con el mantenimiento de las colonias. Contó también con la  aceptación de las clases medias, temerosas de los movimientos sociales que se manifestaron durante el Sexenio. Los pilares de Cánovas serán:
·         El rey las Cortes como las instituciones más importantes de la nación española.
·       El bipartidismo y la alternancia en el poder entre el Partido Conservador (Cánovas) y el Partido Liberal (Sagasta). El Partido Conservador se formó como continuador del Partido Moderado después de la revolución 1868. Excluidos quedaron los carlistas por anticonstitucionales y los republicanos por antimonárquicos. Los partidos y asociaciones obreras quedaban también al margen del sistema.
·         Una Constitución moderada.
7.1.2. LA CONSTITUCIÓN DE 1876 Y EL BIPARTIDISMO.
Como se ha explicado Cánovas  fue el creador del sistema de la Restauración. Pretendía recuperar el prestigio de la monarquía perdido durante el reinado de Isabel II. Pensaba que la Corona debía compartir la soberanía con las Cortes, tener amplias competencias y desempeñar un activo papel en la vida política.
La Constitución debía acoger todas las tendencias liberales: antiguos moderados, unionistas, progresistas, y demócratas, con la condición de que aceptasen la monarquía y la alternancia de gobierno. Quería conseguir una constitución que durase, que permitiera gobernar a partidos distintos y acabara con el pronunciamiento como vía para llegar al poder. El ejército tenía que volver a los cuarteles y cumplir su misión constitucional. A esto ayudó Alfonso XII, un rey con formación militar.
Para elaborar la nueva constitución se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio masculino, como establecía la Constitución vigente de 1869. El proceso electoral fue manipulado para garantizar una amplia mayoría a los candidatos del gobierno. Pocos meses después se aprobaba un texto que recogía las ideas políticas de Cánovas.
La CONSTITUCIÓN de 1876, inspirada en la moderada de 1845, establecía, otra vez, una monarquía parlamentaria:
1)  La soberanía compartida entre las Cortes y el Rey,
2) Un poder ejecutivo fuerte en el que el Rey intervenía nombrando al Gobierno y ejerciendo el mando supremo del Ejército.
3) Un legislativo bicameral parcialmente sometido al Rey: podía disolver las Cortes, proponer y vetar leyes, nombrar senadores, etc.
4) Declaración de derechos basada (sólo en la teoría, con muchas limitaciones) en la Constitución  de 1869.
5)  Estado centralista: control del gobierno sobre  ayuntamientos y diputaciones y eliminación  de fueros.   
6)  Estado confesional: la religión oficial era la católica y se garantizaba el sostenimiento del culto y el clero. Se admiten otros cultos, siempre que se ajusten a la moral católica y con prohibición de sus manifestaciones públicas.
El sufragio no queda especificado, por lo que será el partido gobernante el que decida a través de la ley electoral si debe ser censitario o masculino. Hasta 1890 la ley estableció el sufragio restringido, con un cuerpo electoral del 5% de la población. Las elecciones nunca fueron transparentes. Alcaldes, gobernadores civiles, caciques y el ministerio de la gobernación se encargaban de fabricar las mayorías necesarias en cada caso.
7.1.3. EL TURNO DE PARTIDOS, EL CACIQUISMO Y EL FRAUDE ELECTORAL.
Los partidos políticos eran partidos de notables, sin afiliados ni estatutos, de modo que los vínculos entre sus miembros se establecía a través de lealtades personales. Las diferencias ideológicas entre ambos eran escasas, sólo que los liberales eran más tolerantes con la verdadera oposición (republicanos y el movimiento obrero), mientras que los conservadores los reprimían por la fuerza.
Todo el engranaje político de Cánovas era una farsa desde el  momento en que había una alternancia pacífica en el poder, se pactaba qué partido iba a gobernar y se concedían mutuamente plazos razonables de gobierno. Los cambios de importancia se mantenían por ambos partidos.
El rey, entonces, según el poder que le reconocía l Constitución, mandaba formar gobierno al nuevo partido, disolvía las Cortes y convocaba nuevas elecciones, que debidamente manipuladas, otorgaban la mayoría parlamentaria para que un partido comenzase a gobernar.
La práctica del caciquismo se articulaba así:
·   La oligarquía, o minoría política dominante, ministros, senadores, terratenientes, etc. Comunicaban desde Madrid a los gobernadores civiles de las provincias qué resultados electorales debían salir.
·   En cada capital e provincia, el gobernador civil elaboraba la lista de los candidatos (encasillado) que debían salir.
·      En los pueblos, los caciques locales recurrían a todo tipo de artimañas para conseguir los votos del pueblo: amenazas, sobornos, o el pucherazo, es decir, cambiar los votos en las urnas, añadir votaciones falsas, etc.
El fraude electoral se organizaba de arriba abajo y en los pueblos era escandaloso. La Restauración supuso enmascarar un sistema que suponía una vuelta a los antiguos poderes.

                    

lunes, 23 de enero de 2017

6.4. Los inicios del movimiento obrero español

6.4.1. LOS INICIOS DEL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL: LAS CONDICIONES DE VIDA DE OBREROS Y CAMPESINOS.
En las ciudades existían los obreros que trabajaban en las modernas fábricas y en las minas y los empleados del sector servicios del que formaba parte el servicio doméstico, muy abundante en aquella época.
 La clase obrera fue el grupo más importante de cara al futuro, aunque su número era exiguo debido al bajo nivel de industrialización. La supresión de los Gremios acabó con los sistemas de protección y defensa de sus condiciones de trabajo.
Las jornadas superaban las doce horas y las mujeres y niños trabajaban por menos salario. En las fábricas escaseaba la higiene, la seguridad.
Los jornaleros en el campo vivían aún peor, pues pasaban hambre y no eran propietarios de las tierras que trabajaban. Muchos huían a las fábricas a trabajar.
6.4.2. LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE TRABAJADORES Y EL SURGIMIENTO DE LAS CORRIENTES ANARQUISTA Y SOCIALISTA.
Desde mediados de siglo los obreros iniciaron las primeras formas de organización obrera en asociaciones de ayuda mutua, para estar protegidos en caso de enfermedad o pérdida de trabajo. Las leyes no permitían el asociacionismo, salvo en los periodos de poder progresista. La reivindicación de este derecho se convirtió en un objetivo prioritario.
El Sexenio significó una etapa de toma de conciencia política y organizativa y el momento de asimilación de las corrientes ideológicas que se manifestarían de manera más clara a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Se reconocieron los derechos de expresión y asociación. Esto facilitó la llegada a España de las ideologías  obreristas que circulaban por Europa. En 1871 se formó en España una sección de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), lo que dio a las luchas obreras un contenido más internacional, autónomo y revolucionario, tanto de carácter marxista como anarquista.
*   Marx defendía que la clase obrera se tenía que organizar en un partido propio para conquistar el poder del estado e implantar un periodo transitorio, la dictadura del proletariado, durante el que se utilizarían todos los instrumentos de estado burgués para  despojar a la burguesía de los medios de producción, para lograr la igualdad social.
 *   Bakunin rechazaba la participación política, preconizaba la eliminación del estado, de la propiedad privada y de cualquier forma de autoridad, al tiempo que proponía un modelo de organización basado en comunas libres. Las diferencias entre ambas propuestas provocó la escisión de la AIT.
En España el anarquismo tuvo fuerza en Andalucía, Aragón, Cataluña y Valencia; los marxistas en Madrid, Vizcaya, Asturias.
En 1879 se fundó el Partido Socialista Obrero Español, formado por 25 personas (20 obreros y 5 intelectuales) presidido por el tipógrafo gallego Pablo Iglesias. Hasta 1881 no pudo ser legalizado, al amparo de la Ley de Asociaciones del gobierno liberal de Sagasta. El PSOE creció lentamente. En 1888 creó el sindicato UGT, según la doble organización del marxismo. La organización sigue el modelo alemán: un partido jerarquizado y disciplinado, que aspira a una nueva sociedad igualitaria, pero mantiene su trabajo en una doble dirección: sindical, para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de la clase obrera; y política, participando en las elecciones, para introducir reformas en el parlamento. Este último aspecto es casi imposible en un sistema político como el español, basado en el turno de partidos y la manipulación electoral. Hasta 1910 no llegó un diputado socialista, Pablo Iglesias, al Parlamento. Su acción se centró en las Casas del Pueblo, centros de reunión con fines políticos, educativos y sociales. Siguiendo las indicaciones de la II Internacional lanzó campañas reivindicando la jornada laboral de 8 horas, que se realizaron el  1º de Mayo, por primera vez en 1890, con un importante nivel de participación en Madrid y Barcelona.
       Más adelante, la revolución rusa provocó una nueva escisión en el movimiento obrero. En 1921 se creó el Partido Comunista de España (PCE), que se adhirió a la III Internacional.
Los anarquistas tienen organizaciones más dispersas, en parte por su propia ideología.  Anselmo Lorenzo, también tipógrafo, fue el gran propagador del anarquismo. Algunos sectores minoritarios adoptaron las ideas de “propaganda por el hecho” o la “acción directa”  que les llevó a protagonizar acciones terroristas (bomba del Liceo, asesinato de Cánovas del Castillo por el italiano Angiolillo, atentado contra Maura, o la bomba contra Alfonso XIII por parte de Mateo Morral)  En 1883 estalló el asunto de la Mano Negra, una supuesta sociedad secreta anarquista que atacaba a los grandes propietarios de tierra andaluces. A pesar de la falta de pruebas, y las sospechas de ser una invención de los señoritos, se utilizó como pretexto para detener y condenar a muchos anarquistas. 
En 1911 se creó la gran organización anarquista, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que en 1918 contaba ya con 700.000 afiliados. El modelo era un sindicato único, que agrupaba a los obreros de los distintos sectores económicos, y planteaba un sindicalismo revolucionario, que hacía de la huelga general revolucionaria su principal instrumento de lucha. La  Dictadura de Primo de Rivera les condenó a la clandestinidad. En la II República y la guerra Civil los anarquistas tuvieron un papel  muy destacado.
También  intentarían organizarse a finales de siglo sindicatos obreros de inspiración católica. El Papa León XIII hizo una dura denuncia del socialismo y criticó algunos aspectos del capitalismo. Con la Encíclica Rerum Novarum trató de encauzar a través del Evangelio las mejoras en la vida de la clase obrera. Sin embargo, los obreros no relacionaban catolicismo con reformas sociales. De hecho, el principal sindicato católico, con implantación entre agricultores castellanos, tenía entre sus dirigentes a miembros de la nobleza. Las asociaciones católicas no llegaron a ser auténticos sindicatos  y ejercieron un escaso papel reivindicativo.

              





viernes, 20 de enero de 2017

6.3. La caída de la monarquía isabelina

BLOQUE 6. LA CONFLICTIVA COSNTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1874)
6.3.1. EL SEXENIO DEMOCRÁTICO: LA REVOLUCIÓN DE 1868 Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA ISABELINA.
El Sexenio fue un periodo de fuertes cambios que constituyó el primer intento de establecer una democracia tal como se entendía en el XIX,  es decir, basada en el sufragio universal masculino. Comenzó con el destronamiento de Isabel II y concluyó con la proclamación de Alfonso XII como rey. En estos seis años se sucedieron una regencia, una nueva monarquía, una república, y, finalmente, la restauración de los Borbones.
El Sexenio comenzó  en Septiembre de 1868 con  la llamada Revolución Gloriosa que  provocó la expulsión del trono de Isabel II. Inicialmente fue un pronunciamiento militar que contó después con apoyo popular.
Las  circunstancias y factores que la causaron fueron varias.
1) Desde que O’Donnell y la Unión Liberal dejaron el poder en 1863 se abrió una crisis política: los gobiernos moderados fracasaron en su gestión económica e impusieron una política autoritaria y antipopular que generó una oposición cada vez más amplia.
2) En 1866 apareció una crisis económica mundial (reducción de plantillas en las fábricas y la subida de precios) que aumentó el malestar social. Progresistas, demócratas y, finalmente, los unionistas firmaron el Pacto de Ostende (1866) por el que se comprometían a expulsar del trono a Isabel II y a convocar unas Cortes Constituyentes por sufragio masculino.

La Revolución Gloriosa y el Gobierno Provisional (1868-1869)
En septiembre de 1868 se “pronunciaron” en Cádiz el general Prim y el almirante Topete. Las tropas enviadas por el gobierno para sofocar el levantamiento fueron derrotadas en el Puente de Alcolea (Córdoba) por el general unionista Serrano. Simultáneamente estallaron sublevaciones populares en las ciudades, con la formación de Juntas y grupos de la Milicia Nacional. El gobierno dimitió e Isabel II, que tomaba los baños en San Sebastián, huyó a París.
Los partidos firmantes del Pacto de Ostende formaron un Gobierno Provisional, con exclusión de los demócratas, que intentó calmar los ánimos populares con medidas como: la ampliación de las libertades, la supresión del impopular del impuesto de consumos, libertad de culto y otras, aunque exigió la disolución de las Juntas y de la Milicia Nacional. Así mismo convocó elecciones mediante sufragio universal masculino.
Las Cortes constituyentes elaboraron una una nueva Constitución (1869) que se considera la primera democrática. Establecía:
a) Monarquía parlamentaria democrática.
b) Proclamación de la soberanía nacional y de la división estricta de poderes: el legislativo correspondía en exclusiva a las Cortes y el ejecutivo al rey.
c) Limitación de los poderes de la Corona bajo el lema de “el rey reina pero no gobierna”.
d) Ampliación de los derechos y libertades ciudadanas, con sufragio masculino.
e) Separación de la Iglesia y del Estado.
Los aspectos más debatidos fueron la forma de Estado (monarquía o república)  y la cuestión religiosa.

La Regencia del general Serrano (1869-1870)

España era una monarquía sin rey. Se estableció una Regencia que asumió el general Serrano. El gobierno, presidido por el general Prim y con Figuerola como ministro de Hacienda, puso en marcha una política económica fuertemente liberal: impuso un arancel librecambista, liberalizó las explotaciones mineras (lo que permitió la entrada de numerosos capitales extranjeros) y puso en marcha la nueva moneda: la peseta.
Esta línea de actuación satisfacía los intereses de la burguesía representada por el partido progresista, pero no fue del agrado de los sectores republicanos y populares.
El gobierno tuvo que afrontar muy pronto la oposición de estos sectores que promovieron movilizaciones e incluso algunos intentos insurreccionales.
Al margen de estos problemas sociales, el asunto más acuciante para Prim era encontrar un rey para el trono español.
Se barajaron diversos candidatos: Espartero, Duque de Montpensier y Leopoldo de Hohenzollern. Finalmente Prim optó por Amadeo de Saboya, el hijo del rey de Italia Víctor Manuel, que acababa de lograr la unificación italiana.

6.3.2. LA BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS POLÍTICAS, LA MONARQUÍA DE AMADEO I, 1871-1873.
El reinado comenzó mal: pocos días antes de llegar a Madrid fue asesinado Prim, el jefe de gobierno que hubiera podido ser el principal apoyo de Amadeo.
Desde el principio este rey tuvo que hacer frente a numerosos problemas y a un amplio abanico de fuerzas opositoras:
a) La Iglesia, contraria a las medidas secularizadoras del Sexenio y reacia a aceptar al hijo de Víctor Manuel, el unificador de Italia que había suprimido los Estados Pontificios.
b) La nobleza, organizada en torno al partido alfonsino de Cánovas del Castillo y defensora, por tanto, de un monarca Borbón.
c) Los carlistas, defensores de los derechos de Carlos VII, se alzaron en armas en la tercera guerra carlista).
d) Los republicanos, opuestos a la monarquía, persistieron en sus intentonas insurreccionales.
e) El Movimiento Obrero revolucionario: la AIT (Primera Internacional Obrera) fundada en Londres en 1864, llegó a España en 1871 con planteamientos anarquistas que contribuyeron a elevar la conflictividad social.
f) Los independentistas cubanos iniciaron la primera rebelión contra la dominación española (“guerra larga” de 1868-78) complicando aún más el panorama político.       
          
A estos problemas  externos al sistema se agregaron otros provocados por los partidos que habían impulsado la Revolución gloriosa y apoyado la monarquía de Amadeo: el unionista, el progresista y el demócrata.
Éstos se reorganizaron en el partido Constitucionalista, dirigido por Sagasta, y el partido Radical, liderado por Ruiz Zorrilla.
Incapaces de acordar una política común para afrontar la debilidad de la monarquía, se enzarzaron en suicidas peleas partidistas, lo que produjo una gran inestabilidad política: en sólo dos años hubo tres elecciones generales y seis gobiernos. Amadeo, no viendo salida a esta situación, abdicó en febrero de 1873. Las Cortes aceptaron la renuncia, proclamaron la República y eligieron a Estaislao Figueras como presidente.

6.3.3. LA PRIMERA REPÚBLICA 1873.
El nuevo régimen heredó todos los problemas anteriores. En el exterior, sólo EEUU y Suiza reconocieron y apoyaron al nuevo régimen. La república era mirada con recelo en  Europa porque se asociaba al peligro de una revolución social. En el interior era rechazada por los carlistas y por los sectores más conservadores, que se iban organizando como alfonsinos  con apoyos importantes entre las clases medias.
Sus partidarios no tenían una visión común de lo que debía ser la república. Para la burguesía debía traer democracia, derechos individuales y desarrollo económico. Para el campesinado y los trabajadores urbanos debía aportar reformas sociales: reparto de tierras, mejores salarios reducción de la jornada laboral, eliminación de consumos y quintas. El propio movimiento republicano estaba dividido entre federalistas y unionistas.
Las elecciones constituyentes convocadas por el primer presidente, Figueras, fueron ganadas por el partido republicano federal que dirigía Francesc Pi y Margall. Convertido en el segundo Presidente, éste impulsó la elaboración de otra constitución (1873) que definía a España como una República democrática y federal constituida por 17 estados, entre ellos Cuba (era un último intento de poner fin a la rebelión independentista).
Estaba muy influida por la constitución estadounidense. Incluía una amplia declaración de derechos y la afirmación del Estado laico. El poder legislativo lo desempeñarían dos cámaras, ambas de elección directa, con un Senado formado por cuatro representantes por estado. La constitución no llegó a entrar en vigor. A comienzos de julio se desencadenó una insurrección cantonal.
6.3.4. LA GUERRA DE CUBA.
En Cuba existía un movimiento liberal de pequeños y medianos propietarios de la tierra que aspiraba a poder tener un mayor peso en la política. Ante la negativa española, el movimiento se transformara en una auténtica revolución independentista al “Grito de Yara”.
Coincidiendo con el Sexenio Revolucionario en la Península, la guerra estalla un 10 de octubre de 1868 con dos hechos a favor de los cubanos: la escasez de recursos militares por parte de España, y el interés y ayuda de EEUU a Cuba porque ansiaban controlar el negocio azucarero. Durará diez años, de 1868 a 1878 y termina con la firma de la Paz de Zanjón por el que el ejército independentista cubano se rinde ante las tropas españolas. En Cuba no se consiguió ni la independencia, ni la abolición de la esclavitud, pero com en otras ocasiones, la semilla estaba sembrada.
6.3.5. LA TERCERA GUERRA CARLISTA 1872-1876.
En 1872, tras la caída de Isabel II y la llegada de un rey extranjero Amadeo I,  el nuevo pretendiente, Carlos VII, volvió a levantar a sus partidarios, iniciándose la tercera guerra carlista. Los carlistas, arraigaron en el País Vasco y Navarra, estableciendo su capital en Estella, pero sin conseguir tampoco conquistar ninguna de sus capitales, aunque con la proclamación de la I República en 1873, consiguieron la adhesión de monárquicos, consiguiendo la expansión por parte de la meseta norte, sólo a partir de 1874, con la Restauración monárquica con Alfonso XII, fueron derrotados, meses después el gobierno abolía los fueros de Navarra y las provincias vascas.
La cuestión foral
El ministro de la Gobernación de María Cristina, Javier de Burgos, trató de rematar en 1833 el proceso de centralización política iniciado por Felipe V con los Decretos de Nueva Planta. Para ello estableció una nueva división del territorio español en 49 provincias que implicaba suprimir los Fueros  vascos y navarros. La evolución de la guerra carlista, sin embargo, llevó a la necesidad de firmar el Convenio de Vergara, según el cual el estado se comprometía a respetar los fueros siempre y cuando no entraran en conflicto con el orden constitucional. En teoría ello suponía eliminar las aduanas interiores, así como los privilegios fiscales y militares que habían venido disfrutando. En la práctica, Navarra perdió su condición de reino y sus Cortes, pero su contribución al estado en tributos fue mínima y en soldados nula. Las provincias vascas también perdieron su institución tradicional, las Juntas Generales, pero quedaron en una situación fiscal y militar similar a la de Navarra. Este régimen foral especial se mantuvo hasta el final de la tercera guerra carlista, cuando finalmente desapareció como consecuencia de la derrota del bando carlista en 1876.

6.3.6. LA INSURRECIÓN CANTONAL
Al  federalismo moderado de Pi y Margall se opusieron los  federales “intransigentes” o cantonalistas,  que defendían una federación española construida desde abajo: cada comarca o región debía constituirse en un “cantón independiente” que de forma voluntaria se integraría en la República federal.       
El movimiento cantonalista, extendido por el levante y el sur de España (el principal exponente fue el cantón de Cartagena y el de Málaga), hizo fracasar el federalismo moderado por lo que Pi y Margall se vio forzado a dimitir. 
Le sucedió Nicolás Salmerón quien, partidario de una república unitaria, recurrió al ejército para acabar con la insurrección cantonalista; pronto se vio obligado a dimitir por negarse a firmar unas sentencias de muerte exigidas por los militares. 
El cuarto presidente, el famoso orador parlamentario  Emilio Castelar, intentó establecer una república conservadora: restableció las quintas, suspendió varios derechos constitucionales y ordenó un alistamiento masivo. Logró sofocar el levantamiento cantonal, pero perdió una moción de confianza, ante unas cortes de mayoría federalista.
Para evitar el nuevo triunfo de los federales, el ejército dio un golpe de estado en enero de 1874; unidades de ejército ocuparon los puntos clave de la capital, mientras se estaba decidiendo en nuevo gobierno; el general Pavía entró en el Congreso (3 enero 1874), disolvió las Cortes y anunció un gobierno militar presidido por el general Serrano. El golpe estaba minuciosamente preparado por los militares y la oposición conservadora y acabó con la I República.
Serrano actuó en varios frentes: reprimió el cantonalismo y el movimiento obrero (ilegalización de la AIT) y trató de poner fin a las guerras carlista y cubana. Pero la República autoritaria de Serrano, de hecho una dictadura militar, estaba condenada al fracaso.
La burguesía, hasta entonces revolucionaria y a partir de ahora conservadora,  se unió a la nobleza, la Iglesia y los monárquicos.
Cánovas del Castillo fue aislando políticamente a Serrano y fue ganando  apoyos crecientes a la alternativa por él preconizada: la Restauración de la monarquía en la persona de Alfonso, el hijo de Isabel II.  
A finales de 1874 fue hecho público el Manifiesto de Sandhurst, firmado por Alfonso pero redactado por Cánovas. Pretendían una vuelta pacífica de la monarquía, dialogante y constitucional.   Pero el general Martínez Campos se pronunció en Sagunto  a favor de  Alfonso XII, dando paso a la Restauración.